10 consejos que debes seguir

10 consejos que debes seguir

¿Sabes utilizar tu freidora correctamente? Lee esto y aprende de una vez

¿Sabes que aceite debes utilizar?, ¿y cuándo cambiarlo? La freidora es un electrodoméstico bastante básico, pero aún así hay que saber sacarle partido. Freid, freid, malditos.

Tu cocina y tu freidora, los días de diario.
Tu cocina y tu freidora, los días de diario. | Wikipedia

Ay, la freidora. Para muchos de nosotros ha sido, durante muchos años, nuestro compañero inseparable de fatigas culinarias, por no decir el único electrodoméstico que sabíamos utilizar. No obstante, siempre hay cosas que hacemos mal con ella. Aquí te damos 10 claves para que esté en perfecto estado de revista. Viva la fritura 'good'.

Recuerda que cada alimento tiene su temperatura. No es lo mismo freir patatas congeladas que unos escalopes rebozados que has comprado a tu carnicero de confianza. Amigo/a soltero/a, ya que no eres muy aficionado a meterte en harina, al menos preocúpate de poner la ruedita donde tiene que ir. No te preocupes, hay dibujitos.

Utiliza el aceite que debes. Y este es aceite de oliva de gran estabilidad. Es el que aguantará más sesiones de ‘nuggets’, calamares y demás delicias rebozadas. Consulta a tu tendero para que te asesore.

Que haya suficiente cantidad (y un poquito de proporción). No se trata de meter tres croquetas en litros y litros de aceite, pero tampoco dos kilos de patatas en un dedo y medio. Procura siempre mantener un buen nivel de aceite en tu freidora para que aquello no sea una misión imposible.

Seca los alimentos antes de echarlos. No es ningún secreto que el aceite y el agua se llevan a matar y si quieres evitar esas pequeñas "explosiones" que pueden llegar a saltarte a la cara -¡mis ojos, mis ojooooos!-, seca los alimentos con el mayor mimo.

No lances los alimentos desde lejos. Aunque estés practicando tu gancho al más puro estilo Gasol, no es el momento de practicar con tu freidora. El "chof" te dejará perdidos los azulejos de la cocina… ¿y si fallas? Entonces, ¿qué, eh?, ¿EH?

Limpia bien la freidora. No seas guarro. Si tienes una freidora en la cocina, por lo menos que esté en perfecto estado de revista. Ya sabes, cuando el aceite esté echado a perder, desmóntala y déjala en agua caliente durante no menos de 10 minutos. Luego, aclara y tendrás a tu asistente de cocina perfecto listo de nuevo para la acción.

Si estás a dieta… no la uses. Si no puedes vivir sin tu amiga la freidora, recuerda que hay aparatejos capaces de funcionar sin aceite. Ellos pueden ser tus aliados en la lucha contra la lorza.

Quita los tropezones. Si no quieres que se deteriore el aceite rápidamente, lo mejor es que caces los trocitos de empanado que se suelen despegar de la carne o el pescado y que, por su peso, se van al fondo. Con un poquito de paciencia, podrás rescatarlos.

En cuanto veas que el aceite oscurece, quítalo. Aunque estés tratando el aceite como se merece, es posible que, tras varios (muchos) usos comience a pasarse al lado oscuro. No lo dudes, es el momento de que otro nuevo le de el relevo.

Mantenla tapada cuando no la estés utilizando. Esto protegerá al aceite de la acción oxidativa del sol y del aire. Olvídate de tener que 'airear' el contenido y mandangas similares, que no le hacen ninguna falta.

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