CONFUSIONES CON LO 'INTEGRAL', LO 'BAJO EN GRASA' Y EL '0%'

CONFUSIONES CON LO 'INTEGRAL', LO 'BAJO EN GRASA' Y EL '0%'

Cuidado con lo 'light': Aprende a leer las etiquetas engañosas

Aprende las diferencias básicas entre integral, light, bajo en grasa y 0%. No permitas que la moda por los productos bajos en calorías te engañe y ponga en peligro tu salud. Aquí te tienes algunos trucos para leer bien la etiqueta.

Cuidado con lo light: etiquetas que engañan
Cuidado con lo light: etiquetas que engañan | G+J

No falla: estamos en el supermercado y en nuestro afán de cuidar la línea buscamos a toda costa la etiqueta 'light' en cada producto.

Procurar cuidar nuestra salud y apostar por alimentos bajos en calorías y más saludables está muy bien, pero debemos tener cuidado y no dejar que esa palabra nos engañe, ya que no es oro todo lo que reluce bajo ese atractivo término…

En primer lugar, queremos, una vez más, aclarar algunas diferencias: integral y light no es lo mismo. Integral simplemente significa rico en fibra, pero eso no quiere decir que tenga menos calorías que la "versión normal" de un producto. Sin embargo, el término light sí es sinónimo de producto bajo en calorías…o así debería ser, pero, a veces, no es cierto. Te damos algunas pistas para entender mejor esta etiqueta:

Etiquetas de los productos

Light, bajo en grasa o 0%. Todos hacen referencia, en teoría,  a lo mismo: un producto bajo en calorías. Sin embargo, la OCU establece unas premisas claras para abordar estos términos:

-En concreto, se supone que un producto light debe tener un 30 % menos  de calorías o de materia grasa.

-Si son sólidos, un producto es bajo en calorías si no posee más de 40 kcal por cada 100 gramos y, si se trata de un líquido, será bajo en calorías si no contiene  más de 20 kilocalorías cada cien mililitros.

-Un producto es "sin calorías" si contiene menos de 4 kcal/100 ml.

Aclarados estos términos,  abordaremos el tema de por qué hay etiquetas que engañan. Muchos productos son anunciados como "sin azúcar", pero si nos fijamos en el etiquetado sustituyen el azúcar por una gran cantidad de edulcorantes que acaban siendo lo mismo que la sustancia que queremos evitar. ¿De qué debemos desconfiar? De lo siguiente:

-Lo más apropiado es que en la etiqueta aparezca el valor nutricional de los dos productos: el light y el no light. Eso da transparencia y la posibilidad de comparar, ya que un producto light no significa que no engorde y hay algunos que, teniendo menos calorías que su versión no light, siguen siendo bastante calóricos. No es obligatorio, pero si no aparece, desconfía.

-En la etiqueta debe aparecer no solo los ingredientes, también los aditivos utilizados en su composición.

-La cantidad de grasas, hidratos de carbono, vitaminas, etc. debe indicarse por cada 100 gramos.

-Si hay un producto light es porque debe tener un homólogo  en versión "normal". Si no es así probablemente haya "gato encerrado".

Otra cuestión importante a la hora de abordar este tema es tener en cuenta el sentido común:  si nunca tomamos patatas fritas, pero al descubrir que existen patatas fritas light nos atiborramos, no le estaremos haciendo ningún favor a nuestra silueta, ya que aunque tengan menos calorías que las normales, tienen bastantes. Y sucede lo mismo con el chocolate light o los dulces bajos en calorías.

Por tanto, lo mejor para no caer en las trampas de "lo light" es guiarnos por el sentido común y dedicar unos minutos para leer las etiquetas de los productos.

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