Investigadores de la Universidad de Valladolid la han conseguido

Investigadores de la Universidad de Valladolid la han conseguido

Nace la cerveza sin alcohol que sabe igual que la normal

La noticia más importante del año ya está aquí: unos investigadores de la Universidad de Valladolid están a punto de crear la primera cerveza sin alcohol que ojo, ojito, sabe igual que la que tiene alcohol. Uno de los sueños del hombre, al fin realizado. Brindemos.

¿Puede saber igual la cerveza sin que la que tiene alcohol? Parece que sí
¿Puede saber igual la cerveza sin que la que tiene alcohol? Parece que sí | Freeimages

Mientras ustedes se comían las uñas siguiendo a su equipo de fútbol preferido, se devanaban los sesos decidiendo si votar o no en un referéndum o evaluaban los pros y los contras de actualizar el sistema operativo del móvil, un grupo de hombres y mujeres ejemplares trabajaban sin descanso para ofrecernos el que quizá es el mayor descubrimiento del ser humano desde la invención de la rueda. Investigadores de la Universidad de Valladolid han hallado la manera de conseguir que la cerveza sin -"la que no tiene sabor y es más floja que ná"- sepa igual que la normal, que la que tiene esos graditos de alcohol que no alegran las quedadas con los amigos.

Ya les vemos, cogiendo su coche en dirección a Pucela para abrazar a esos genios en bata blanca que acaban de lograr lo que pensábamos que era imposible. Pero antes de que comiencen a mantearlos en compañía de otros Homer Simpson e incluso a pedir el Nobel para ellos, escuchen cómo estos titanes han conseguido este logro. El hecho es que al eliminar el alcohol, como ocurre en el proceso de fabricación de las cervezas sin alcohol, se pierden aromas y sabores en la bebida, de ahí que la sin siempre nos resulte sosa. En la Universidad de Valladolid han logrado algo que, hasta ahora, era muy difícil: devolver esos aromas y sabores perdidos mediante la pervaporación.

Esto de la pervaporación tiene su miga: consiste en la separación de la cerveza con alcohol en dos fases; una líquida, en la que queda atrapado el alcohol, y otra gaseosa, con todos los aromas y que es la que puede condensarse para añadirla a la sin y lograr que se parezca sospechosamente a la que sí tiene alcohol.

Para "testar" su descubrimiento, los investigadores llevaron a cabo un estudio. Primero se extraeron tres compuestos aromáticos a partir de una cerveza especial (con grado alcoholico 5,5%) y otra de reserva (6,5%). Estos compuestos se añadieron tanto a cervezas sin como a cervezas 0,0.

La mayoría de los catadores prefirió la cerveza sin alcohol enriquecida con aromas frente a la original. Este porcentaje fue del 80% en el caso de las 0,0 y del 90% cuando se trataba de sin. Sorprendente. No obstante, los investigadores advierten de que aún quedan muhos aromas y matices por captar para hacer que una sin sea tan satisfactoria como una cerveza que sí lleva alcohol. Tiempo al tiempo. Mientras tanto, podemos leer el estudio completo en el 'Journal of Food Enginering'. E ir pidiéndonos una sin.

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