Eso sí, queda un cóctel con textura chunga

Eso sí, queda un cóctel con textura chunga

Mezclar licor de whisky y un refresco NO te mata, tranquilo

A todos nos ha pasado. Estar de cena y querer acabar con un licor de whisky y leche. De repente, un amigo te mira fijamente y te dice: “Tío, si luego vas a beber alguna copa, no lo tomes. O morirás”. Un escalofrío recorre tu cuerpo. La supuesta reacción de los refrescos con estos licores lechosos no te lleva a la tumba. Tranquilo.

La leyenda urbana de la crema de whisky y el refresco que te aterrorizó... es falsa.
La leyenda urbana de la crema de whisky y el refresco que te aterrorizó... es falsa. | Wikipedia

En algunos de los licores de crema de whisky con leche, una inquietante leyenda figura en la etiqueta: “No mezclar con refrescos carbonatados” (es decir, con gas). Todo esto concuerda con lo que te han contado innumerables veces durante tu adolescencia, que te olvidaras de tomarte una copa después de haber ingerido dicho licor, que la reacción podría matarte ya que hace una bola en el estómago imposible de digerir, que unas estalactitas acabarán perforándote el vientre, etc. Uno acababa imaginándose muriendo entre horribles estertores mientras un Alien blancuzco atravesaba las paredes del estómago…

Lo cierto es que no pasa nada, amigos. Al menos, nada grave. Podéis hacer la prueba en casa: es verdad que los ácidos de cualquier refresco (especialmente de los de naranja o de limón) cortan la leche que contiene la crema de whisky, lo que da lugar a nuevas texturas que no tienen por qué resultarnos agradables. Sin embargo, la mezcla entre este licor y un refresco de cola da lugar a una espuma de color marrón que, una vez superado el impacto inicial, no está nada mal. Es más, hay un cóctelero, Paul deMink, que hizo un combinado con ambos ingredientes, quedando tan orgulloso del resultado que incluso lo bautizó con su apellido.

Otra cuestión curiosa acerca de esta leyenda urbana es que solo se conoce en España, si bien la hemos transmitido tantas veces que ha llegado incluso a tierras extranjeras. De hecho, en otros países se ríen de nuestros miedos con cócteles como el “Cement mixer” (hormigonera) en la que la crema de whisky se combina con zumo de lima. Se corta enseguida y adopta una textura chunguilla que recuerda un poco al queso, por lo que se suele tomar en chupitos que se tragan lo antes posible. Si se le añade granadina por encima, se denomina “Cerebro sangriento” y la pinta es aún más repulsiva. A los universitarios norteamericanos les encanta. Y sí, tras tomarla siguen vivos y fundan empresas en Silicon Valley y todo…

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