Es Oktoberfest y llegas muy mal preparado

Es Oktoberfest y llegas muy mal preparado

Llevas bebiendo mal la cerveza toda la vida

Sabemos que esto te va a doler porque piensas que eres el amo de la cerveza, pero, amigo, con gran dolor de nuestro corazón, te decimos que llevas bebiéndola mal toda la vida.

Ay, la cerveza, que no la bebemos bien
Ay, la cerveza, que no la bebemos bien | Getty Images

Sí, sabemos lo que estás pensando. ¿Qué? ¿Que bebo mal la cerveza? ¡Y tú peor! Que sí, que sí. Que igual nos hemos pasado un poco, pero que no lo decimos nosotros, lo dicen los expertos y los productores, que no pueden soportar algunos de los vicios que has ido atesorando a lo largo de la historia. Te decimos, alma de cántaro, todo lo que estás haciendo mal para ver si te enmiendas.

Cerveza | Cocinatis

La tomas helada. Y eso no. Cualquier sumiller te dirá que un líquido, al consumirse a una temperatura demasiado baja, deja de poder degustarse adecuadamente. En otras palabras, los gurús de esto y, especialmente, los que hacen cerveza artesana abogan por no beberla tan fría para, al menos, ser capaz de distinguir sabores y matices. Sabemos que en Torremolinos en agosto esto se te va a hacer cuesta arriba, pero te lo contamos.

Hay que beberla a sorbitos. Ya, ya sabemos que cuando la sed aprieta y hay una cerveza ligerita de por medio lo que haces es tomártela de dos tragos. Pero recuerda que también las hay con mayor graduación alcohólica y que estas son "de sobremesa". Es decir, que están pensadas para ser degustadas despacito, que dirían en la canción esta machacona.

Hay que masticarla. Aunque sabemos que en este punto estás a punto de mandarnos a tomar viento, te pedimos un poquito más de paciencia. Verás, esto tiene que ver con los recpetores de sabores que tenemos en la lengua. En la punta está el de los salados, y en el izquierdo y el derecho, el dulce y el amargo, respectivamente. Si queremos captar todos los matices de la birra, mantenla un tiempo en la boca antes de tragártela.

Cocinatis | cerveza

Hay que tomarla con comida. Siempre. Por varias razones. La primera: para no caer al suelo a las primeras de cambio. Pero hay más: es estupenda para limpiar el paladar entre bocado y bocado o entre plato y plato y disfrutar más así de lo que estés tomando. Además, no te vuelvas loco con la dieta: tiene menos calorías que tu amigo el vino. El orden que deberías seguir es cerveza-comida-cerveza.

No quites la espuma o perderás la frescura. Vale, aquí la mitad de la responsabilidad es del que te la ha servido. La corona de espuma no solo tiene un fin ornamental, sino que también está ahí por una razón: sirve de tapón para que no se escapen las burbujas y el líquido siga manteniéndose fresquito. Si te la tragas en el primer sorbo, tu cerveza perderá fuelle, demonios.

No cualquier cerveza marida con cualquier comida. Si estás pensando en lo que te hemos dicho antes sobre maridaje cervecero, una cosa más. Cada cerveza tiene su plato de acompañamiento perfecto. Si vas a tomar un curry picante probablemente necesitarás una cerveza más potente, con toques especiados. Si, por el contrario, vas a tomar unas gambitas, apuesta por una más ligera con toques cítricos.

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