EL BRINDIS PERFECTO

EL BRINDIS PERFECTO

7 cosas que tienes que hacer con el vino en Navidades

Te presentamos el abc de los vinos y espumosos que no pueden faltar en la mesa de las fiestas. Porque no todo es comida, también hay que pensar en brindar... ¡adecuadamente!

PARA BRINDAR. | TAMARA MENZI

En Navidad, no todo va de comidas. La selección de bebidas es tan importante como el propio menú. Por eso, aquí tienes el abc de lo que NO debe faltar nunca para brindar en estas fechas.

* Compra en formato Magnum: ya sabes que acabarás una botella estándar si sois más de cuatro. Magnifica tu mesa poniendo una botella de un litro y medio para multiplicar su bouquet y compartir botellas únicas que normalmente son embotelladas de manera individualizada. Precisamente que la merma (el más-menos un centímetro de cámara de aire) sea el mismo por el doble de vino hace que envejezca más lentamente y que tenga unas notas aromáticas muy especiales. ¿Te atreves? ¡Venga! ¡Que si no lo abrimos en Navidades para dar las gracias por lo que tenemos…!

* Ten también alternativas sin alcohol. No se puede dar siempre por supuesto que nuestros invitados podrán beber alcohol. Tal vez se están medicando, o tienen que conducir o trabajar después, o están embarazados y no lo quieren decir todavía; o simplemente son menores de edad. Para ello tienes vinos desalcoholizados, puedes preparar aguas de sabores o deliciosos batidos. Que no se pueda o se quiera beber alcohol no quiere decir que no se pueda ser un gourmet.

* Compra hielo para tener la cubitera a punto o una funda (¡que te hayas acordado de poner en el congelador!) si quieres refrescar el vino blanco o el espumoso con rapidez o hasta para que el tinto se mantenga a unos 16 grados (¡ya sabemos que a veces nos pasamos con la calefacción y los meses más fríos son los que pasamos más calor en casa!).

* Las burbujas… ¡que no falten! ¿Sabes abrir bien una botella de un espumoso de calidad? El secreto está no solo en no apuntar a nadie (no sea que la gracia nos salga muy cara), poner el dedo como seguridad, no quitar el bozal para hacer que no nos deslice de las manos, pudiendo así hacer palanca. En teoría en los manuales de sumilleres os dirán que no se tiene que hacer ruido. Pero si es una fiesta de Navidad… mientras no se pierda mucho líquido ni se rompa ninguna lámpara…Un poco se puede.

* Que no falte algo que dé que hablar en el centro de la mesa. Que si una denominación de origen no tan típica, que si preguntas si alguien ha probado esta variedad… A veces, depende de con qué familiar hablar de política o fútbol puede ser 'peligroso'. Un decantador para poder discutir si el vino está mejor decantado o no saca los mejores momentos del 'cuñadismo'.

* ¡No te olvides del maridaje con los turrones y los polvorones! Porque empezamos muy bien con un blanco para el pescado, continuamos con un tinto con cuerpo para las carnes y luego ya parece que hemos cumplido con el abc del maridaje y lo damos todo por acabado. Y no lo está hasta que recogemos muchas horas más tarde esa mesa repleta de cosas. Así que para los postres ¿te atreves con un moscatel? ¿Y con los turrones y los polvorones? ¿Alguien ha dicho chocolate? Hay vinos dulces tintos que son una golosina. Acaba en belleza hasta maridando el café (tomar un poco de tinto después de acabar la comida es lo que se denomina el trago del franciscano) para que quede postgusto a vino en el último trago. O una fantástica copa vintage en la sobremesa con un buen brandy.

* Y si en vez del anfitrión te toca ir a casa de los suegros o tienes amigo invisible o no sabes qué regalar a tu tía, de verdad, piensa en vino y siempre tendrás la fiesta en paz.

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